Reseña histórica



                                                                  POBLADO DE GUINEA






Fue el primer asentamiento que hubo en la zona de El Golfo. Las personas se refugiaban en el tubo volcánico que se observa en aquella zona, y no vivían todo el año puesto que era un pueblo nómada. El sendero une el poblado con el mirador de la peña, y ya que antes no existían las carreteras, los traslados se hacían por el risco.

Después de la conquista, en el siglo XV, se fabricaron casas encima del tubo volcánico. Lo que más abundaba era la propia piedra volcánica y por ello las casas se hicieron de ese material.
Estas casas se habitan a partir del siglo XVII hasta el siglo XX, y a partir del año 48, en la post-guerra, hubieron años muy duros, llenos de tiempos de sequía, dependiendo así del agua de lluvia. Como antiguamente la gran parte de los habitantes eran ganaderos y agricultores, sin agua, era complicado vivir de esta manera.
Muchos tuvieron que emigrar, y los destinos más elegidos eran Venezuela y Cuba.
A partir de los años 50, el poblado se abandona, pero no definitivamente. La gente que había emigrado en busca de riqueza volvió con ella, y se da comienzo a la compra de tierras y por tanto, a la obtención de propiedades.
Uno de los cambios más importantes, se produce en los años 70, con la llegada de numerosos palmeros, que traen cultivo de platanera y piña tropical. Pero debido a los vientos alisios y que no había invernaderos, el plátano era muy difícil de cultivar, ya que se estropeaba con gran facilidad. Finalmente se centraron en la piña tropical, que fue una especie introducida que tuvo un gran éxito.

Al ver que no había agua por ningún lado, se comenzaron a hacer perforaciones para encontrarla. Con esto se empieza a tener agua en las fincas, y se empieza a dar trabajo a la población. A partir de los años 70 empieza a notarse un cambio en la forma de vida de las personas.

En esta zona, se solía vivir 3 meses en verano y 3 meses en invierno. Cuando volvían desde la otra parte de la isla, lo hacían con animales, y también volvían para aprovechar la época de cosecha. Tras la conquista, estas casas se usaban para guardar el ganado, o incluso como bodega, para guardar el vino.






                             María Álvarez
María Álvarez



                                                                   El ÁRBOL GAROÉ

       





Los bimbaches o bimbapes fueron los antiguos  pobladores prehispánicos de la isla de El Hierro hasta que fue conquistada a principios del siglo XV por Juan  de Bethencourt e incorporada a la Corona de Castilla. Se ha confirmado la presencia de los aborígenes en esta isla al menos desde el año 120 de nuestra era.
El 6 de enero de 1546 apareció lo que pronto se convertiría en uno de los pilares más decisivos de la historia de esta isla; se trata de la imagen de la Virgen de Los Reyes, inicialmente propiedad y patrona de los pastores de La Dehesa. Hoy es el símbolo social y religioso más profundo que poseen los herreños. Desde sus primeros pobladores el pueblo herreño ha sufrido la escasez de agua.

El gigantesco árbol era un tilo, perteneciente a la familia de las lauráceas y tenía un carácter sagrado para los aborígenes de El Hierro ya que el agua que manaba de sus hojas por la condensación -fenómeno conocido como lluvia horizontal- se recogía en una especie de estanque y era suficiente para abastecer a sus pobladores, pues no existía ningún otro depósito de agua potable en la isla. En la actualidad, en su lugar se encuentra un laurel como sucedáneo del legendario árbol bimbache.








                                                               POZO DE LA SALUD




Entre los años 1702 y 1704 se perforó el Pozo de la Salud, que inicialmente se llamaba Pozo de Sabinosa ya que es ahí donde se encuentra, sobre un acantilado marino formado por lavas porosas y recientes. Estas lavas se asientan sobre un substrato poco permeable, que retiene el agua de lluvia que se infiltra. La influencia del mar y de la actividad volcánica remanente provoca que estas aguas termales tengan muchas sales disueltas, que le confieren sus ancestrales propiedades terapéuticas para numerosas dolencias.

 El agua encontrada resultó algo salobre, pero muy útil para dar de beber a los animales. Pero, además, pronto se comprobó que las personas que tomaban esa agua tenían mejor salud y resistían las epidemias.
A lo largo del siglo XIX numerosos médicos certificaron sus propiedades. También personalidades célebres bebieron sus aguas, según el método tradicional. Cada día de terapia en el Pozo comenzaba bebiendo varios litros de agua recién extraída, hasta obtener un efecto purgante. Más tarde era necesario darse un baño en agua muy caliente (45 grados), durante unos 10 minutos. Y después a sudar en la cama, muy abrigado.
El agua del Pozo de la Salud servía para mejorar o curar muchas enfermedades de la piel, y trastornos digestivos. Pero era más amplia la lista de sus indicaciones. Gracias a su fama, fue constante la peregrinación de enfermos que llegaban de otras islas. La razón principal para viajar a la isla de El Hierro era para tomar las aguas minero-medicinales del Pozo de la Salud.




En la actualidad

El Hotel-Balneario Pozo de la Salud funciona como alojamiento turístico de calidad, además de ofrecer tratamientos de belleza y relax. Este hotel es gestionado por el Cabildo Insular de El Hierro. Es uno de los pocos hoteles de la isla, y está situado en un lugar de gran belleza paisajística.
Por otra parte, el Cabildo está evaluando cierta contaminación de las aguas del antiguo pozo, y las medidas a tomar para recuperar su calidad original, sin tener que recurrir a su filtrado.









Biblliografía













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