ERUPCIÓN SUBMARINA DE EL HIERRO
En las zonas volcánicas como El
Hierro, uno de los fenómenos más comunes son las erupciones. Éstas emiten
coladas de lava, piroclastos, pero también pueden emitir gases, producir
deformaciones, agrietamiento en la superficie…
¿Sabías que en el año 2011 entró
en erupción un volcán submarino en la zona de la Restinga, al sur de El
Hierro?
La erupción de El Hierro comenzó
el 10 de octubre de 2011 en el flanco submarino SW de la Isla, a 5 km
aproximadamente de La Restinga y a una profundidad de 900 m. La erupción fue
precedida por cerca de 3 meses con más de 11.000 seísmos, una deformación
superficial de 4 cm y emisiones gaseosas. Esta erupción ha sido la primera cuya
evolución ha estado monitorizada en tiempo real desde su comienzo.
El Hierro es la isla
más joven del Archipiélago, se sitúa al SW del mismo y los materiales subaéreos
más antiguos datan de 1,12 Ma. La Isla asciende desde una profundidad de 4.000
m hasta una altitud de casi 1.500 m. Estudios batimétricos han revelado que un
número significativo de conos bien conservados existen en los flancos
submarinos de la Isla, particularmente en la continuación del rift meridional,
lo que sugiere una notable actividad volcánica ocurrida en tiempo reciente.
Figura 1. Mapa geológico simplificado de El Hierro
![]() |
| Fuente: Extraída de Martí, J., Pinel, V., López, C. et al, 2013, página 2. |
Durante casi los dos primeros
meses del episodio pre-eruptivo (comprendido entre el 17 de julio, y el 10 de
octubre de 2011), la actividad sísmica se concentró en el N de la Isla, en
sectores próximos a la costa y de interior de la depresión de El Golfo,
localizándose los hipocentros a una profundidad de 10-15 km. En la segunda
semana de septiembre, la localización de los epicentros reflejó la migración de
la sismicidad hacia el S durante más de 14 kilómetros, la cual fue interpretada
como un desplazamiento lateral del magma. La profundidad de los sismos
prácticamente no varió. El comienzo de esta migración coincidió con una
drástica aceleración de la deformación superficial. Desde el 27 de septiembre
hasta el inicio de la erupción (10 de octubre), el IGN registró un nuevo e
importante incremento de la actividad sísmica, con más de 1.100 nuevos
terremotos, de los cuales más de 90 fueron sentidos por la población con un
valor de intensidad máxima de IV. Antes de la finalización del episodio
pre-eruptivo tuvo lugar escasos terremotos superficiales, lo que sugiere que el
magma utilizó una de las principales fisuras del rift meridional para ascender
a una velocidad de 0,13 m s-1.
Primera fase de la erupción
Las primeras fases del episodio
eruptivo fueron explosivas, emitiéndose bombas y fragmentos de escorias de
diámetro superior a los 30 cm, acumulándose directamente sobre la fisura
eruptiva. Debido a la baja densidad por la alta porosidad, algunos de esos
fragmentos aparecieron flotando en la superficie oceánica. Una de las
particularidades de las bombas altamente vesiculadas fue que tenían un núcleo
blanco de composición silícia y un caparazón escoriáceo negro basanítico.
Durante los tres primeros días de la erupción, el foco eruptivo migró hacia el
N a lo largo de la fisura 3 km hasta una profundidad de 300 m, situándose a
casi 2 km de la línea costera. En este lugar el avance de la fisura se detuvo
debido a su intersección con una falla normal NE-SW, formándose un conducto
central y un edificio por acumulación de material piroclástico de 220 m de
altura y más de un km de base. El volumen total de material emitido se ha
estimado en 0,33 km3. Durante los primeros días de la erupción la
sismicidad asociada fue muy débil, pero casi 10 días después, la sismicidad
volcano-tectónica se concentró al N de la Isla a una profundidad de 20-25 km, y
10 días después, también a 10-15 km. La composición del magma fue casi
constante durante todo el proceso.
Dos reservorios de magma bajo la
isla
En relación con la variación
temporal de los principales parámetros pre-eruptivos y eruptivos, uno de los
aspectos más interesantes es la correlación de los episodios de mayor
deformación con el funcionamiento de cada reservorio magmático (a 20-25 y a
10-15 km de profundidad). La comparación de la evolución temporal de las
principales variables geofísicas y petrológicas, y la elaboración de un modelo
mecanicista de la propagación del magma en la corteza, nos permite obtener un
modelo volcanológico que explica las causas y mecanismos de la erupción de la
Isla. Este modelo contribuye a comprender cómo la erupción fue preparándose
algunos meses antes de su comienzo y cómo se desarrolló. El modelo propone
contribuir a la correcta interpretación del significado geológico de las
señales precursoras. Esto es un aspecto clave en la predicción volcánica, y
será útil para anticipar erupciones futuras en Canarias o en otras regiones de
características similares.
El proceso eruptivo de
El Hierro ha supuesto la modificación de las teorías que apuntaban a una
posible erupción moderna en Lanzarote, Tenerife o La Palma. El Hierro no era
considerado como una localización potencial para una nueva erupción. En esta
línea, Hernández-Pacheco postuló en 1793 que una erupción había ocurrido en
Lomo Negro, aunque no existen crónicas históricas, siendo los seísmos generados
por aquélla sentidos por la población. Al no existir observaciones directas,
esa erupción no fue incluida en el catálogo de erupciones históricas de
Canarias. La nueva erupción herreña abre la vía a la posible ocurrencia en el
pasado de otras erupciones submarinas sin que hayan sido registradas
documentalmente.
Fuente consultada:
Martí, J., Pinel, V., López,
C. et al (2013). “Causes and mechanisms of the 2011-2012 El
Hierro (Canary Islands) submarine eruption” enJournal of Geophysical Research:
Solid Earth, vol. 118, p. 1-17.
<http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/jgrb.50087/abstract>[Consulta:
28/04/2016].
Fuente consultada:














No hay comentarios:
Publicar un comentario